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Reflexion del
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Salmo del
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Santo del
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PATZÚN

Chimaltenago

Enlace con la comunidad de patzun en el
departamento de Chimaltengo, Guatemala

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Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Juan (17,20-26):




En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor
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Reflexion del día

Que sean uno, como nosotros somos uno

       Y así se comprende su inquietud y su deseo, pues al orar por ellos en su despedida, pide al Padre: «Que sean uno, como nosotros somos uno». El listón lo pone muy alto: no es simplemente que se organicen bien, que distribuyan tareas, que trabajen en lo mismo. Se trata del esfuerzo que necesitamos para que nuestro seguimiento de Jesús sea reflejo, imagen de la unidad en el Amor que reina entre el Padre y el Hijo..., ayudados, eso sí, por la fuerza y el don del Espíritu. Sin este don, esa unidad se vuelve tarea imposible para nuestras pobres fuerzas.

       Jesús le expresa al Padre su profundo deseo de que también ellos (y los que creeremos en él por medio de ellos) experimenten el mismo amor que a él le ha sostenido, enviado, acompañado, guiado... y que es más fuerte que la muerte (Pascua). Y ya que los discípulos han conocido su Nombre (Padre-Amor), le ruega que «el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos»... Precisamente ese Amor es la raíz y el impulso para ir al mundo, al que son enviados como él mismo fue enviado por el Padre. Es un amor que «lanza» hacia fuera. San Lucas describirá a las primeras comunidades diciendo  que tenían un solo corazón y una sola alma. Y Tertuliano comenta que los paganos, viéndoles, exclamaban:  «Mirad cómo se aman».

         Las tres culturas que rodeaban a Jesús en su tiempo, eran excluyentes. Para los judíos, la salvación de Dios era exclusivamente para los que cumplían la Ley y estaban circuncidados. Todos los demás eran paganos. No recibían la salvación de Dios. Los griegos, por su parte, despreciaban a los que no tenían sabiduría, y en cuanto a los romanos, diferenciaban muy bien quién tenía la «ciudadanía romana» y quién no. La historia es testigo de cómo las religiones, los grupos de cualquier identidad, los sistemas políticos, las empresas, las etnias, etc... tienden a afirmarse a base de excluir a «los otros» e incluso enfrentarse con ellos: procuran absorberlos, silenciarlos, ningunearlos, anularlos, manejarlos... Y así se multiplican los conflictos y violencias. 

       Jesús, en cambio, que quiere la paz, la fraternidad, la comunión entre los hombres, opta abiertamente por la «inclusión», la unión, el amor... teniendo como modelo su propia experiencia de comunión. Reconoce que «El Padre es más grande que yo», «Él me ha enviado», «hago su voluntad»... y no por ello pierde su libertad, ni su identidad personal. La Unidad de Dios es a la vez Trinidad de amor y fuente de Vida.

       El camino de la unidad y de la comunión, el camino de una integración no excluyente ni destructiva, está lleno de obstáculos. El egoísmo y la autoafirmación a ultranza acaba por destruir cualquier «nosotros» posible. La unidad que Jesús quiere para nosotros y para todos los hombres nunca será el resultado de imponernos por medio del poder, de la fuerza, de alianzas humanas... Sólo el poder del amor, del servicio, de la generosidad, de la humildad...

    Y cuando surjan las naturales e inevitables diferencias, seguir aquel consejo de San Agustín: «En las cosas necesarias debe reinar la unidad; en otros temas, la libertad; y siempre la caridad, o sea, el amor». 

         En todo caso, si tenemos que ser Uno para que el mundo crea en el enviado de Dios, tenemos que empeñarnos más a fondo en edificar comunidades fraternas, en vivir nuestro seguimiento «con otros», mostrar en nuestro estilo de vida que el «Príncipe de este mundo» ha quedado vencido. Y orar intensamente para que se cumpla en nosotros la oración de Jesús.

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

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Sal 15

R/.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti



Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano. R/.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R/.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R/.
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Santo del día

Santa Ubaldesca

28/05/2020


Santa Ubaldesca Taccini nació en el castillo de Calcinaia, del condado de Pisa, en Italia, y desde su niñez fue muy prudente y llena de gracia, tomando por inspiración divina a la edad de 14 años el hábito de religiosa en el Monasterio de San Juan de Carraia de la misma ciudad de Pisa y haciendo en el claustro una vida penitente y milagrosa. Después de 70 años de una vida ejemplar y penitente, murió la bienaventurada santa Ubaldesca el 28 de mayo de 1206, y su cuerpo fue conservado con la mayor devoción en el convento, hasta que se le trasladó a sitio, donde pudiese tener culto público; habiendo sanado por su intercesión veintidós enfermos y lisiados en el día de dicha traslación, celebrándose su fiesta en Pisa el citado veintiocho de mayo, en que coloca a esta santa el Calendario eclesiástico y civil de Aragón.

CALENDARIOS concretos del día en España:
Lleida: Dedicación de la Iglesia Catedral (F).
Orden de San Juan de Jerusalén: Santa Ubaldesca, virgen (MO).
Segovia: Nuestra Señora de Hormuez (ML).
Dominicos: Beata María Bartolomea Bagnesi, virgen (ML).
OFM Cap.: Santa María Ana de Jesús de Paredes, virgen (ML).
Huelva: Aniversario de la muerte de Mons. Rafael González Moraleja, obispo, emérito (2004).

MARTIROLOGIO del día:
1. En Corinto, en Acaya, santa Helicónides, mártir, que en tiempo del emperador Gordiano, bajo el gobernador Perenne y después bajo su sucesor Justino, fue probada con muchos tormentos, consumando finalmente el martirio con la decapitación (s. III).
2. En Chartres, en la Galia Lugdunense, san Carauno, mártir (s. V).
3. En Urgel, en la Hispania Tarraconense, san Justo, obispo, quien expuso de forma alegórica el Cantar de los Cantares y tomó parte en los concilios hispanos (s. VI).
4. En París, en la Galia, san Germán, obispo, que habiendo sido antes abad de San Sinforiano de Autún, fue llamado a la sede de París y, conservando el estilo de vida monástico, ejerció una fructuosa cura de almas (576).
5. En el monasterio de Gelona, en la Galia Narbonense, san Guillermo, monje, el cual, habiendo sido personaje muy brillante en la corte imperial, se unió luego con verdadero afecto de amor a san Benito de Aniano y vistió el hábito monástico con gran honestidad de costumbres (812).
6. En Canterbury, en Inglaterra, beato Lanfranco, obispo, que como monje de Bec, en Normandía fundó una célebre escuela y disputó contra Berengario acerca de la verdad del Cuerpo y la Sangre de Cristo en el sacramento de la Eucaristía, y más tarde fue promovido a la sede de Canterbury, donde se afanó en reformar la disciplina de la Iglesia en Inglaterra (1089).
7. En Pisa, de la Toscana, santa Ubaldesca, virgen, quien durante cincuenta años, desde los dieciséis de edad hasta su muerte, realizó de forma constante y perfecta obras de misericordia en el hospital de su ciudad (1206).
8. En Castelnuovo de Garfagnana, también en la Toscana, beato Herculano de Piegaro, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores, el cual, predicador eximio por su austeridad de vida, resplandeció por su constante abstinencia y la fama de sus milagros (1451).
9. En Londres, en Inglaterra, beata Margarita Pole, madre de familia y mártir, que siendo condesa de Salisbury y madre del cardenal Reginaldo, bajo el rey Enrique VIII, cuyo divorcio había reprobado, descansó en la paz de Cristo al ser decapitada en la cárcel de la Torre de Londres (1541).
10. En Florencia, de la Toscana, beata María Bartolomea Bagnesi, virgen, hermana de la Penitencia de Danto Domingo, que soportó muchos y muy duros dolores durante casi cuarenta años (1577).
11. En Londres, en Inglaterra, beatos Tomás Ford, Juan Shert y Roberto Johnson, presbíteros y mártires, los cuales, habiendo sido falsamente acusados de conjuración ante la reina Isabel I, fueron condenados a muerte y colgados a un mismo tiempo en el patíbulo de Tyburn (1582).
12. En el lugar de Cho Quan, en Conchinchina, san Pablo Hanh, mártir, quien, habiendo olvidado las costumbres cristianas, dirigió una banda de ladrones, pero apresado en tiempo del emperador Tu Duc, confesó que era cristiano, y no siendo apartado de su fe por halagos, azotes, ni por laceraciones con tenazas, culminó su glorioso martirio con la decapitación (1859).
13. En Sachsenhausen, en Alemania, beato Ladislao Demski, mártir, el cual, siendo polaco de nacimiento, fue internado en el campo de concentración y cruelmente torturado por defender su fe ante los sectarios de las doctrinas que negaban toda la dignidad humana y cristiana (1940).
14. En la ciudad de Dzialdowo, en Polonia, beato Antonio Julián Nowowiejski, obispo de Plock, quien, habiendo sido recluido en un campo de concentración durante la guerra, emigró al encuentro del Señor consumido por el hambre y las crueles vejaciones (1941).
Vayan por todo el mundo y
anuncien las buenas nuevas a toda criatura
Marcos 16:15