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Reflexion del
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PATZÚN

Chimaltenago

Enlace con la comunidad de patzun en el
departamento de Chimaltengo, Guatemala

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Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,25-30):




En aquel tiempo, exclamó Jesús: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

Palabra del Señor
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Reflexion del día

venid

      Pues bien: El rostro de Dios que ha experimentado, del que vive y habla Jesucristo es alguien cercano, a quien, en cualquier momento del día, y en cualquier lugar, en medio de las cosas cotidianas, le dirige espontánea y sencillamente lo que siente y lleva en el corazón. Y este modo de sentir y vivir a Dios, le lleva a descubrirse y actuar como una persona pendiente de «los cansados y agobiados». 

Esa experiencia de libertad interior y de gozo le lleva a buscar, y convocar («venid») a quienes no la tienen para revelársela, para ayudarles a descubrirla. Su Padre se conmueve ante los perdidos y abandonados de la sociedad y de las estructuras religiosas, ante los que no tienen esperanza, ante quienes se ven sobrecargados de preceptos, normas, condiciones, ritos minuciosos, prohibiciones, condenas... incluso «en el nombre de Dios»... Por eso mismo Jesús se siente llamado a ofrecer «otra cosa». Hoy parece como si se le hubiera «escapado» delante de todos, una plegaria fresca, gozosa, agradecida. Y en ella se descubre el rostro de un Dios misericordia, consuelo, descanso, liberación...

     Jesús es un profeta sobre todo «acogedor», y que ha formado un grupo de discípulos acogedores, para que salgan a buscar, como él, a quienes se sienten señalados, juzgados, rechazados, marginados, olvidados... Y los acojan con gestos, palabras, actitudes y hechos... A su lado, tienen que sentirse incondicionalmente queridos y aceptados. Por eso hoy la Iglesia -cada bautizado-, tiene que ser capaz de proclamar con mucha fuerza y claridad a los hombres de hoy y de todos los tiempos: «Venid a mí... ven a mí tú que...»

 

§ Ven a mí, tú que estás agobiado con tantas normas y prohibiciones e imposiciones religiosas, con tantas cosas que hay que cumplir para estar en regla. Tú necesitas que te alivien, que te quiten tantos fardos de encima. Sólo una «norma», una carga: la del amor.

§ Ven a mí, tú que estás cansado de que quienes tienen el poder saquen tajada, y redacten las leyes que les beneficien, dejando tantas veces desprotegidos a los más débiles, a los más pequeños. Ven, que te voy a enseñar la felicidad que brota de servir y cuidar a los otros, ven que te voy a mostrar quiénes son los favoritos de mi Padre del cielo, y lo que está dispuesto a hacer por ellos, por ti, por vosotros.

§ Ven a mí tú que tanto intentas ser mejor, que te esfuerzas en corregir tus fallos y errores sin conseguirlo o con pocos resultados, y te acabas desanimando y cansando de luchar...  Ven, que te quiero enseñar a apoyarte en mi Padre, a mirarle más a Él que a ti mismo. Él es la Fuerza de nuestra fuerza.

§ Ven a mí tú que te siente agobiado por tu futuro, por tus problemas, porque no te llega el dinero, porque te falta un trabajo digno, por tu salud... Ven, verás que te enseño a vivir todo eso con más paz, porque mi Padre quiere que te preocupes por otras cosas, y dejes éstas en sus manos. Él quiere que mires al cielo, que le mires a Él y descubras que ninguna de esas cosas te puede ni te debe hundir. ¡Yo las he vencido para ti!

§ Ven, tú que estás cansado de hacer todos los días lo mismo, que te ves envuelto en la rutina y el aburrimiento, que te faltan ilusiones para vivir, que piensas que ya «no hay nada nuevo bajo el sol», que no encuentras un sentido a tu vivir: Ven, toma mi yugo ligero, sujétate a mí con fuerza, y vamos a recorrer nuevas sendas; ya verás que aún hay mucho que hacer, que siempre hay algo más, algo nuevo que puedes hacer, alguien a quien amar...  hasta el día en que descanses definitivamente en los brazos de mi Padre.

§ Ven tú que estás «cargado» de convencionalismos sociales, esclavo de las modas, esclavo de tu aspecto físico, esclavo de tu historia personal, esclavo de tus limitaciones y defectos, esclavo del «qué dirán»... Acércate a mí, que te voy a ayudar a liberarte de todo eso, para que seas tú mismo, para que seas como mi Padre ha soñado que seas. Sólo tiene que asumir la carga que yo te dé, una carga ligera, porque la llevaremos juntos; una carga agradable, porque se trata de que te ocupes de tus hermanos, que hagas tuyos sus pesos y sufrimientos, que los alivies, que compartas lo que ellos quieran darte... en la medida de tus fuerzas.

§ Ven tú que estás triste porque entre los que se llaman discípulos míos hay «carrerismos», luchas de poder, amiguismos, oscuras alianzas con los poderosos, lejanía de mis ovejas, zancadillas, chismes... Ven tú, porque en mi Iglesia también se encuentran muchos que viven confiando, amando, sirviendo calladamente, humildemente, con sencillez. Ellos serán tu apoyo, como lo soy yo para que la cizaña no ahogue tu trigo.

No ha prometido el Señor que se van a «esfumar» las dificultades o que vamos a tener éxito. No. Ha dicho: «Yo os aliviaré... y encontraréis descanso para vuestras almas...». 

Por eso su Iglesia (cada discípulo, también tú yo) sigue llamando incansablemente: Ven... Ven... Ven... tu sitio está aquí, junto con todos nosotros... Acudamos nosotros a él continuamente para que nos alivie y descanse... y abramos también puertas, corazones, espacios, instituciones... para que tantos más «vengan».

Enrique Martínez de la Lama-Noriega, cmf 

Imagen de Jose María Morillo

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Sal 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14

R/.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey



Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día, te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás. R/.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.
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Santo del día

San Antonio María Zaccarías

05/07/2020


Vio la luz de este mundo en 1502 y tuvo la desgracia de perder a su padre. De este modo, su madre se volcó en su educación inculcándole valores como la honradez, la disciplina, la vida cristiana y el amor a los demás. En la juventud decidió estudiar para ser sacerdote y, junto a otros compañeros, preparó el Concilio de Trento (punto clave en la historia de la Iglesia del siglo XVI). Este tratado llevó a cabo una gran reforma en el clero y un impulso enorme en la evangelización. Fundó una Congregación en Milán y murió con 37 años en la ciudad que le vio nacer: Cremona (Italia). Su lema fue: "Servir sin recompensa y combatir sin sueldo ni provisiones aseguradas".

CALENDARIOS concretos del día en España:
Bernabitas y HH. Angélicas de San Pablo: San Antonio María Zaccaría, presbítero (S).
Vic-ciudad: San Miguel de los Santos, presbítero (S). Vic-diócesis y Valladolid: (MO).
Bilbao: Santa Isabel de Portugal o san Antonio María Zaccaría, presbítero (ML trasladada).
Almería: Aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Adolfo González Montes, obispo (1997).

MARTIROLOGIO del día:
San Antonio María Zaccaria, presbítero, fundador de la Congregación de los Clérigos Regulares de San Pablo o Barnabitas, para la reforma de las costumbres de los fieles cristianos, y que voló al encuentro del Salvador en Cremona, ciudad de la Lombardía (1539).
2. En Reggio, de Calabria, san Esteban de Nicea, obispo y mártir (s. I).
3. En Cirene, en Libia, santa Ciprila, mártir, la cual, según cuenta la tradición, durante la persecución bajo Diocleciano retuvo en sus manos durante mucho tiempo carbones ardiendo junto con el incienso, para que no pareciese, si los tiraba, que ofrecía culto a los dioses, y despedazados luego cruelmente sus miembros, su alma, decorada con su sangre, voló al encuentro del Esposo (s. IV).
4. Conmemoración de san Atanasio de Jerusalén, diácono de la iglesia de la Santa Resurrección y mártir, que fue atrozmente atormentado por el monje hereje Teodosio por reprobarle su impiedad y por haber defendido el Concilio de Calcedonia contra quienes lo impugnaban (451/452).
5. Conmemoración de san Domicio, de sobrenombre “Médico”, eremita en el monte Quros, de Armenia (s. V).
6. En el monte Admirable, en Siria, santa Marta, madre de san Simeón Estilita el Joven (551).
7. En el monte Athos, san Atanasio, hegúmeno, humilde y pacífico, que estableció la vida cenobítica en la Gran Laura (c. 1004).
8. En el monasterio de Santa María de Terreto, cerca de Reggio Calabria, santo Tomás, abad (1000).
9. En Wexford, en Irlanda, beatos Mateo Lambert, Roberto Meyler, Eduardo Cheevers y Partricio Cavanagh, mártires, panadero el primero y marineros los demás, que, en tiempo de la reina Isabel I, por su fidelidad a la Iglesia Romana y por ayudar a los católicos perseguidos fueron ahorcados y descuartizados (1581).
10. En Oxford, ciudad de Inglaterra, beatos Jorge Nichols y Ricardo Yaxley, presbíteros, Tomás Belson, que se preparaba para el sacerdocio, y Hunfredo Pritchard, todos los cuales, siendo reina la misma Isabel I, por haber entrado unos en Inglaterra como sacerdotes, y otros, por colaborar con ellos, fueron condenados a muerte y sufrieron el suplicio en el patíbulo (1589).
11. Cerca de Huangeryin, en la región de Ningjinxian, en la provincia china de Hebei, santas Teresa Chen Jinxie y Rosa Chen Aixie, hermanas, vírgenes y mártires, que en la persecución desencadenada por el movimiento de los Yihetuan, para salvaguardar el honor de su virginidad y su fe cristiana hicieron frente valientemente a las atrocidades de sus perseguidores, muriendo alanceadas por sus verdugos (1900).
Vayan por todo el mundo y
anuncien las buenas nuevas a toda criatura
Marcos 16:15