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Reflexion del
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Salmo del
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Santo del
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PATZÚN

Chimaltenago

Enlace con la comunidad de patzun en el
departamento de Chimaltengo, Guatemala

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Evangelio del Día

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21–19,1):




En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debla cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»
Cuando acabó Jesús estas palabras, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán.

Palabra del Señor
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Reflexion del día


Jesús cuenta una parábola con dos deudores. El primero tenía una deuda hiperbólica con el rey, algo como el presupuesto de una ciudad: ¡una deuda impagable! El rey siente el dolor en la súplica del sirviente. Tiene un corazón misericordioso, pues se rige por la compasión, no por la ley y el derecho. Para este rey, la vida, la libertad y el sufrimiento pesan más que el oro y el derecho. Por eso, le perdona la deuda el criado.

El criado, “al salir”, ni siquiera una semana después, tampoco en el día siguiente o después de una hora, sino aún sumergido en la alegría de la deuda perdonada, encuentra un compañero suyo que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. Es verdad que era su derecho recibir la deuda. Es justo. Pero también es cruel. Esto puede pasar con nosotros: muy expertos en exigir nuestros derechos, pero no tanto en cumplir con nuestros deberes. La justicia que el Evangelio nos propone es distinta: es de reconciliación con el adversario, acogida al pequeño, búsqueda del que se extravió.

Diferente de la justicia humana, del derecho a recibir lo que le es debido, Jesús propone la lógica de Dios, la lógica del exceso: perdonar setenta veces siete, perdonar a los enemigos, poner la otra mejilla, donar sin medida… Cuando uno no quiere perdonar (el perdón no es un instinto, sino una decisión), cuando se responde a una ofensa con otra ofensa, el nivel de violencia y dolor se eleva. Esto no es compatible con el Evangelio.

Perdonar es deshacer el nudo, es dejarse ir, liberar las cuerdas que nos aprisionan en el espiral de la maldad, es mirar hacia al futuro, no al pasado. Así es Dios, nos perdona para liberarnos del pecado, de las fuerzas del mal que nos arrastran a la muerte. Por eso es capaz de hacer bromas con nuestros números y nuestra lógica: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”.

Vuestro hermano en la fe,

Eguione Nogueira, cmf

eguionecmf@gmail.com

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Sal 77,56-57.58-59.61-62

R/.
No olvidéis las acciones de Dios



Tentaron al Dios Altísimo
y se rebelaron, negándose a guardar sus preceptos;
desertaron y traicionaron como sus padres,
fallaron como un arco engañoso. R/.

Con sus altozanos lo irritaban,
con sus ídolos provocaban sus celos.
Dios lo oyó y se indignó,
y rechazó totalmente a Israel. R/.

Abandonó sus valientes al cautiverio,
su orgullo a las manos enemigas;
entregó su pueblo a la espada,
encolerizado contra su heredad. R/.
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Santo del día

Santos Ponciano e Hipólito

13/08/2020


Al llegar Ponciano a la Cátedra de Pedro en el año 230, encontró a la Iglesia dividida por un cisma, cuyo autor era el sacerdote Hipólito, que se había erigido en jefe de una comunidad disidente. El año 235 estalló la persecución de Maximiano y el emperador mandó que arrestasen a los dos obispos y les condenó a trabajos forzados. Entonces, Ponciano e Hipólito renunciaron a su cargo. Deportados a Cerdeña, se unieron en una misma confesión de fe, y no tardaron en encontrar la muerte. Después de la persecución, el papa Fabián (236-250) pudo llevar a Roma los cuerpos de ambos mártires.

CALENDARIOS concretos del día en España:
Burgos: Santa Centola, virgen y mártir (MO).
Urgell: Beato José Tapies y compañeros presbíteros, mártires (MO).
HH. de las Escuelas Cristianas: San Benildo Romançon, religioso (MO).
Orden Premonstratense: Santa Gertrudis, virgen (MO).
Barbastro-Monzón, Claretianos y Claretianas: Beato Felipe de Jesús Muñárriz y compañeros mártires (ML).
Cartagena: Beato José Pavón Bueno, presbítero y mártir (ML).
Girona: Beato Jaime Falguerona y compañeros mártires (ML).
Lleida: Beato José María Ormo y compañeros mártires (ML).
Solsona: Beato Antonio Dalmau Rosich y compañeros mártires (ML).
Tarazona: Beato Juan Sánchez y compañeros mártires (ML).
Tarragona: Beato Tomás Capdevila y compañeros mártires (ML).
Vic: Beato Pedro Cunill y compañeros mártires (ML).
Zaragoza: Beato Rafael Briega Morales y compañeros mártires (ML).
Canónigos Regulares de Letrán: San Meinardo, obispo (ML).
Dominicos: Beato Aimon Taparelli, presbítero (ML).
Marianistas: Beato Jakob Gapp, presbítero y mártir (ML).
Monfortianos: María, Refugio de los pecadores (ML).

MARTIROLOGIO del día:
Santos mártires Ponciano, papa, e Hipólito, presbítero, que fueron deportados juntos a Cerdeña, y con igual condena, adornados, al parecer, con la misma corona, fueron trasladados finalmente a Roma, Hipólito, al cementerio de la vía Tiburtina, y el papa Ponciano, al cementerio de Calisto (c. 236).
2. En Foro Cornelio (hoy Imola), en la provincia de Flaminia, san Casiano, mártir, que, habiéndose negado a adorar a los ídolos, fue entregado a manos de niños, a los que enseñaba como maestro, para que le torturaran con sus punzones hasta la muerte y así resultara tanto más duro el dolor de su martirio, cuanto más débiles eran las manos que le torturaban (c. 300).
3. En Lyon, de la Galia, san Antíoco, obispo, que, cuando todavía era sólo presbítero, fue a visitar a su obispo san Justo, que moraba por entonces en el desierto de Egipto (c. 500).
4. En Poitiers, de Aquitania, santa Radegunda, reina de los francos. Cuando todavía vivía su esposo, el rey Clotario, recibió el velo sagrado de religiosa, y en el monasterio de la Santa Cruz de Poitiers, que ella había mandado construir, sirvió a Cristo bajo la Regla de san Cesáreo de Arlés (587).
5. En la fortaleza de Schemaris, en la ribera del Hippi, en las montañas del Cáucaso, muerte de san Máximo el Confesor, abad de Crisópolis, cerca de Constantinopla, célebre por su doctrina y su celo por la verdad católica. Habiendo luchado con valentía contra los monoteletas, el emperador herético Constante le cortó la mano derecha y, después de una dura prisión y crueldades de todo tipo, lo desterró en compañía de dos discípulos, llamados Anastasio ambos, a la región de Lazica, en donde entregó su alma a Dios (662).
6. En Fritzlar, en Hesse, de Austrasia, san Vigberto, presbítero y abad, al que san Bonifacio encomendó el cuidado del monasterio del lugar (c. 739).
7. En el monasterio de Altenberg, en la región de Wetzlar, en Alemania, beata Gertrudis, abadesa de la Orden Premostratense, que, siendo todavía una niña, fue ofrecida a Dios por su madre santa Isabel, reina de Hungría, en este lugar (1297).
8. En Killmollock, de Irlanda, beatos Patricio O’Healy, obispo de Meath, y Connon O’Rourke, presbítero, ambos de la Orden de los Hermanos Menores, que por su condición de sacerdotes, puesta de manifiesto públicamente, fueron condenados a muerte y ejecutados en el patíbulo (1579).
9. En Warwick, en Inglaterra, beato Guillermo Freeman, presbítero y mártir, que, condenado a muerte durante el reinado de Isabel I tan solo por el hecho de ser sacerdote, frente al patíbulo entonó el himno Te Deum y, con ánimo decidido, se adelantó al lugar del martirio (1595).
10. En Roma, san Juan Berchmans, religioso de la Compañía de Jesús, que, amadísimo por todos por su sincera piedad, caridad auténtica y alegría constante, murió alegre después de una breve enfermedad (1621).
11. En Viena, en Austria, beato Marcos de Aviano (Carlos Domingo) Cristofori, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos. Sapiente predicador de la palabra de Dios, se interesó de modo extraordinario por los pobres y enfermos, y suscitó en los poderosos la voluntad de actuar según la fe y la paz por encima de todo (1699).
12. En el brazo de mar que se extiende frente a la costa de Rochefort, en Francia, beato Pedro Gabilhaud, presbítero y mártir, que, por ser sacerdote, fue retenido durante la Revolución Francesa en una nave convertida en cárcel, donde murió consumido por el hambre y la enfermedad (1794).
13. En el lugar de Sangues, cerca de Annecy, también en Francia, san Benildo (Pedro) Romançon, del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, que dedicó su vida a la formación de los jóvenes (1862).
14. En Barbastro, cerca de Huesca, en la región de Aragón, en España, beatos Secundino María Ortega García, presbítero, y diecinueve compañeros, mártires. Eran religiosos de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María y, en el furor de la persecución contra la Iglesia, sufrieron la muerte por el odio contra la vida consagrada (1936).
15. En la población de Almazora, cerca de Castellón, en la región de Valencia, beato Juan Agramunt, presbítero de la Orden de Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, mártir durante la misma persecución (1936).
16. En Berlín, en el lugar llamado Plötzensee, en Alemania, beato Jacobo Gapp, presbítero de la Compañía de María y mártir, que, con firmeza de ánimo, proclamó que los criminales proyectos de un régimen militar enemigo de la dignidad humana y cristiana estaban en total desacuerdo con la doctrina cristiana. Por ello, sometido a persecución, se dirigió a Francia y España en calidad de desterrado, pero, apresado por unos emisarios, murió finalmente decapitado (1943).
17. Cerca de la aldea de Albocásser, en el territorio de Castellón, en España, beato Modesto García Martí, presbítero de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos y mártir, que en la persecución contra la fe evangélica completó con el martirio su plan de vida (1936).
18. En Barcelona, también en España, beato José Bonet Nadal, presbítero de la Sociedad Salesiana y mártir, que durante la misma persecución consumó su combate por la fe (1936).
Vayan por todo el mundo y
anuncien las buenas nuevas a toda criatura
Marcos 16:15